Si algo hemos sacado en claro de este año es que el e-commerce ha venido para quedarse.

Una muestra de producto

En el informe Top Tendencias Digitales 2021 de IAB, se habla del e-commerce como parte de la nueva normalidad. De hecho, según el CIS, el 23% de las personas españolas han aumentado sus compras online durante la pandemia, y un 1% ha comprado a través de internet por primera vez.

No es de extrañar que, dentro de ese 1% de nuevos compradores online, solo el 17,5% afirma que dejará de usar este canal para sus compras, mientras que el 70,9% dice que seguirá utilizándolo de forma ocasional, y un 11,6% de forma habitual.

De hecho, Kantar Worldpanel ha indicado que el e-commerce ha pasado de incrementar su cuota décima a décima, a crecer 1,3 puntos durante el confinamiento, 1 punto durante la desecalada y 0,8 puntos en la “nueva normalidad”.

En resumen, el e-commerce se ha visto beneficiado y ha encontrado nuevas oportunidades en nuevos públicos a partir de la pandemia.

Cabe destacar que han sido, los mayores de 65 años, los que más han cambiado su forma de consumo durante la pandemia, aumentando en un 210% sus gastos dentro del e-commerce.

No es oro todo lo que reluce

Si bien es cierto que las compras online han aumentado durante la pandemia, no podemos asegurar que esta tendencia “obligada” se vaya a consolidar una vez alcanzada la “vieja normalidad”.

Según un estudio de junio de 2020 realizado por Elogia, hasta un 75% de los y las consumidoras volverían a sus hábitos de compra online previos a la pandemia, e incluso algunos los reducirían.

El consumo ético y responsable

La semana pasada nos hacíamos eco de un estudio de Gelt que ponía el foco en la tendencia del consumo ético, y del que se hacía eco los portales especializados como PuroMarketing o PrNoticias.

En el estudio se confirmaba la tendencia al consumo ético, especialmente en el sector de la población conformado por personas de entre 25 y 39 años.

Un 55% de los consumidores y consumidoras admitía un mayor deseo de relacionarse con las marcas de las que conocía alguna iniciativa positiva en respuesta a la pandemia.

En cuanto a sus intereses, la acción más valorada fue la de “aplicar medidas para proteger la salud y el bienestar de sus empleados” con un 61%, seguida “donar productos o servicios a iniciativas de apoyo comunitarios (52%).

Además, se preguntó a las personas encuestadas por la percepción que tenían de su propia capacidad. Un 74% cree que la ciudadanía es capaz de forzar a las empresas a actuar más éticamente.

Este dato puede resultar especialmente relevante si tenemos en cuenta que anula la indefensión aprendida[1] por parte de la ciudanía, que sí que ha estado presente en otras etapas y que sí puede estar presente en otros ámbitos.

El 81% cree que el boicot a una marca puede motivar un cambio de valores, y el 54% admitía haber intentado disuadir a otras personas de no comprar en una empresa. Asimismo, un tercio de las personas encuestadas reconocía haber intentado boicotear a una marca.

Marketplaces, los grandes beneficiados

Hace poco más de un mes, La Vanguardia recogía los datos de crecimiento de Amazon, Apple, Google y Facebook.

Sin duda, Amazon ha sido la gran beneficiaria del auge del e-commerce motivado por la pandemia, y es que casi ha duplicado sus beneficios al superar los 17.700 millones de euros.

Sin embargo, Amazon no ha sido la única plataforma que ha incrementado su actividad a causa de la pandemia. Según, SEMrush “made.com ha crecido un 300,32% en tráfico a su web comercial de marzo a junio de 2020 respecto al mismo periodo de tiempo de 2019”.

La pandemia no solo ha mejorado la situación de los grandes portales, sino que también ha creado nuevas oportunidades en sectores muy variados.

La empresa estadounidense Glimpse ha abierto un portal en el que reúne la variación del interés en diferentes web de diferentes productos a partir de la pandemia.

                Por ejemplo, en abril de 2020, el interés por la levadura para pan había crecido un 1.392%, seguido por el corte de pelo en casa con un 662%, y por las pesas con un 611%.

                Así, empresas como Decathlon, que consiguió aumentar su número de visitantes de 16 millones a 30 millones desde el inicio de la pandemia hasta verano; o Lidl, que aumentó su base de clientes y consiguió una penetración del 67% en 2020.

                En definitiva, la cuarentena ha sido un viaje al futuro para el e-commerce. Ahora bien, ¿qué sí y qué no ha venido para quedarse?


[1] Indefensión aprendida: es la sensación de impotencia ante una situación; es decir, la sensación carencia de capacidad para cambiar una determinada situación. Su consecuencia directa es el inmovilismo.

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